Reclamamos la elaboración de un plan de actuación que nos permita regresar lo antes posible a la jornada escolar completa

Reclamamos la elaboración de un plan de actuación que nos permita regresar lo antes posible a la jornada escolar completa

Reclamamos la elaboración de un plan de actuación que nos permita regresar lo antes posible a la jornada escolar completa

La reducción de la jornada escolar es otro de los efectos colaterales de la covid-19 en la educación de Melilla.

Esta reducción del horario por el que se ha optado en la mayoría de las enseñanzas en nuestra ciudad, opción sólo elegida en toda España por nuestra ciudad hermana Ceuta, tendrá graves efectos sobre la calidad educativa que recibe el alumnado melillense y ceutí.

Es difícil pensar, que si con el número habitual de horas  en las aulas, nuestro alumnado tiene peores rendimientos que el resto del alumnado español, difícilmente con menor tiempo dedicado al aprendizaje, vamos a conseguir no sólo mejorar los aprendizajes del presente curso escolar, sino recuperar aquellos otros que durante el tercer trimestre del curso pasado se tuvieron que dejar en un segundo planos. Si a la reducción de horario, le añadimos las horas de clase o de refuerzo que se están perdiendo por la falta de contrataciones de profesorado, el efecto es abrumador.

El medio horario que reciben los alumnos y alumnas de Melilla, no sólo repercute en ellos, sino también en sus padres y madres, que se las ven y se las desean para conciliar trabajo, tareas del hogar, cuidado de mayores y llevar y traer niños durante toda la mañana, y las grandes perjudicadas las madres, que han priorizado las necesidades de sus hijos a los deseos de formarse o de conseguir un trabajo con el que ayudar en casa.

Con este horario escolar sólo se están viendo beneficiadas algunas empresas, ofertando clases particulares para ampliar las horas de aprendizaje no recibidas en los centros escolares, para atender al alumnado antes y después del turno de clase con el fin de que los padres y madres puedan conciliar.

Aunque es bueno para las empresas, sus servicios no están al alcance de todas las familias, incrementándose más aún en esta difícil situación que nos ha tocado vivir, las diferencias socioeconómicas de la población melillense.

Nos preguntamos ¿cómo piensa la Dirección Provincial de Educación compensar las carencias formativas, especialmente del alumnado con menos recursos económicos y culturales? ¿Se están ofreciendo alternativas a todo el alumnado para que, sin asistir a centros de pago, puedan tener acceso a los mismos servicios que reciben los hijos e hijas de familias pudientes y que suplen las carencias horarias y educativas de este curso?

Es necesario que la Dirección Provincial asuma las deficiencias y carencias educativas de nuestra ciudad incrementadas por la pandemia en la que nos encontramos y ponga solución a corto y medio plazo con políticas educativas realistas y ajustadas al fin propuesto.

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